La escarlata del alma,
hulle y te rebullece,
la vida sombría ,
me ahoga en tus besos.
La noche excelsa,
me canta en el alba,
me bendice al ocaso,
deliro en tu exilio.
Junto a tus pies,
pregonando como el hombre,
mortal, impaciente,
desgarrado en ancias de ti.
Susurrando al viento,
tu nombre bendito,
aunque mi amor mezquino,
nos separe hasta el ocaso.
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