viernes, 15 de octubre de 2010

Ancias de ti ...

La escarlata del alma,
hulle y te rebullece,
la vida sombría ,
me ahoga en tus besos.

La noche excelsa,
me canta en el alba,
me bendice al ocaso,
deliro en tu exilio.

Junto a tus pies,
pregonando como el hombre,
mortal, impaciente,
desgarrado en ancias de ti.

Susurrando al viento,
tu nombre bendito,
aunque mi amor mezquino,
nos separe hasta el ocaso.

A una agarena

Si te escribo iracundo,
tal vez te acuerdes de mi noche,
de la brisa, del mar,
aquellos que te abrigaron en mi puerta.

Si deliro ante tus ojos,
será la luna que arraze,
con mi voz lacerante,
con tus manos ausentes.

Si muero en un sueño,
pues quizá te recuerde,
como mi musa, como el mar,
como mi ciencia facta.

Y serás el aire que me envuelva,
en la pasión del fuego eterno,
pues la llama de tu piel morena,
aun aclama como dueño.